La Pampa del Tamarugal y el farellón costero de Iquique esconden un contraste hidrogeológico que pocos proyectos dimensionan a tiempo: suelos finos con sales solubles sobre roca fracturada, donde la napa freática puede aparecer a menos de 3 metros en el sector bajo y desaparecer por completo en la meseta. En nuestra experiencia, asumir un coeficiente de permeabilidad de gabinete sin verificarlo en campo ha provocado sobrecostos por achicamientos mal dimensionados y fallas en sistemas de drenaje. El ensayo Lefranc nos da el dato real en suelos y el Lugeon en macizo rocoso, y en Iquique ambos suelen necesitarse en la misma obra. Cuando el perfil mezcla arena calcárea con costra salina, la granulometría fina no basta para predecir el flujo; hace falta el ensayo in situ. Y si el proyecto incluye excavaciones profundas, el monitoreo de excavaciones se apoya directamente en estos valores de permeabilidad.
En Iquique un Lugeon puede dar 0,5 UL a 10 m y 35 UL a 12 m; sin ese dato, el modelo de drenaje nace equivocado.
Consideraciones locales
El error más repetido en la zona es asumir que el suelo salino superficial es impermeable y diseñar el drenaje solo para la roca fracturada, o viceversa. Cuando la obra avanza y se atraviesa el contacto entre el depósito cuaternario y el intrusivo fracturado, el flujo se concentra justo en esa interfase: hemos visto excavaciones inundarse en 48 horas porque el Lefranc en el limo no se ejecutó y el Lugeon en la roca subyacente se hizo con presiones mal escalonadas. La norma NCh1508 exige control de aguas subterráneas en excavaciones, y en Iquique eso implica medir permeabilidad en los dos materiales, no en uno solo. Otro riesgo es la disolución de sales: el flujo inducido por una excavación puede lavar la cementación salina y aumentar la permeabilidad del suelo con el tiempo, algo que solo se detecta si se repiten los ensayos después de un periodo de bombeo. Un valor de k subestimado aquí no solo encarece la obra: puede colapsar el sistema de agotamiento y detener los trabajos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se necesita un ensayo Lefranc y cuándo un Lugeon en Iquique?
El Lefranc se aplica en suelos, desde limos salinos hasta arenas calcáreas, siempre que el sondeo no colapse y permita aislar un tramo de prueba. El Lugeon se usa cuando el sondeo entra en roca fracturada, típicamente a partir de los 5-15 m en el sector del farellón costero de Iquique. En proyectos con excavaciones que atraviesan ambos materiales, se programan los dos ensayos en los mismos sondeos.
¿Qué norma rige el ensayo Lugeon y cómo se interpretan las unidades Lugeon?
Seguimos la metodología ISRM Suggested Method y la ASTM D4630. Se aplican cinco escalones de presión (baja-media-alta-media-baja) y se mide el caudal inyectado. Una unidad Lugeon equivale a 1 litro por minuto por metro de tramo ensayado a 1 MPa de presión. Valores menores a 1 UL indican roca muy poco permeable; superiores a 25 UL señalan fracturamiento intenso que requiere tratamiento.
¿Cuál es el costo de un ensayo de permeabilidad Lefranc o Lugeon en Iquique?
El precio varía según la profundidad, cantidad de tramos y tipo de obturador. En Iquique, un ensayo Lefranc o Lugeon individual se sitúa entre $256.000 y $474.000, incluyendo el informe con memoria de cálculo y la trazabilidad completa del ensayo.
¿Se pueden hacer estos ensayos en sondeos ya perforados?
Sí, siempre que el sondeo esté estabilizado y permita aislar el tramo de prueba. En suelos finos de Iquique usamos entubación ranurada temporal; en roca, obturadores neumáticos que sellan contra la pared del sondeo. Aprovechar sondeos de investigación existentes reduce costos y plazos sin perder calidad de dato.